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Martes, 10 de noviembre de 2015

Interes Educativo

La utilización de Mandalas en la sala:Un pasatiempo para meditar, educar los sentidos y divertirse coloreando en total armonía

Los mandalas significan círculos sagrados. Son símbolos que se encuentran presentes en todo el cosmos. Si bien su significado es muy profundo para la comprensión de los más pequeños, son muchos los beneficios que pueden aportar. A partir de estas claves te contamos por qué y cómo utilizarlas en el jardín.

 

 

Meditación: A través de los mandalas los chicos pueden ejercitar la mente, el pensamiento.  Pueden ser utilizados como una técnica de relajación, como una forma de expresar sus pensamientos y sentimientos de un modo ordenado, lógico y no verbalmente. Enseñar a meditar produce una mayor receptividad y una mente más abierta al conocimiento.

Atención y memoria: La observación de mandalas requiere de atención. Los niños al ver el dibujo pueden descubrir patrones, diferenciar líneas y puntos de encuentros, reconocer figuras, comparar distintos dibujos y aproximarse al concepto de simetría. A la hora de colorear los mandalas los chicos tendrán que definir una estrategia, una paleta y recordar los colores utilizados para cada figura, para cada patrón, atendiendo el orden y lógica. Al educar la atención y la memoria también se ejercita la concentración y la paciencia.

Niños: El uso de mandalas con los niños puede servir para descubrir a través de los colores utilizados los estados de ánimo, relajar a chicos muy inquietos y hasta ayudar a exteriorizar las emociones (se deben colorear de adentro hacia fuera) o buscar el propio centro (se  pintará de afuera hacia adentro).

Diversión es un entretenimiento distinto, que a los pequeños les divierte porque pueden desarrollar la creatividad. Esta actividad manual genera un momento agradable y satisfactorio.

Actividades. Como los chicos todavía son pequeños, en una primera aproximación se aconseja comenzar coloreando mandalas ya dibujados. Hay que tener en cuenta que esta actividad no dure más de 30 minutos, que los chicos finalicen el mandala antes de comenzar con otro y como maestros elegirlos acordes a la edad y a la actividad que se les va a proponer. Además es necesario crear un ambiente silencioso de trabajo que puede estar acompañado por música suave, instrumental y tranquila. Es aconsejable trabajar un solo aspecto por mandala para que vayan descubriendo todas las posibilidades y procesos que implica. El diseño y dibujo de los mismos puede resultar más dificultoso, por ellos se sugiere en un siguiente nivel.

Libertad. Es conveniente guiarlos pero sin privarlos de su libertad, dejar que interioricen a través de la observación y luego exterioricen a través de la actividad propuesta. Se puede sugerir más de un mandala para que cada uno elija el propio, se pueden proponer gamas de colores o sugerir colorear figuras o fondos. El trabajo sobre el mandala es una cuestión de creatividad. Todo dependerá de lo que cada uno tenga adentro para expresar en ese momento.

Armonía. El mandala trata de reproducir un mundo ordenado, donde la simetría del dibujo y su composición equilibrada transmiten la idea de perfección. Esta característica resulta muy provechosa para niños desordenados o desbordados.

Sentidos El sentido que se destaca en primer lugar es el visual, por ello son clave los materiales que se eligen para colorearlos. Para estimular la vista y que los chicos obtengan resultados brillantes y colores vivos es conveniente elegir buena calidad en los lápices y marcadores y sugerir témperas metalizadas o fluor. El segundo sentido involucrado es el táctil. Para estimular el tacto se sugiere repasar líneas con glitter o plasticolas de colores, utilizar plastilinas para dar relieve, o rellenar figuras con diferentes materiales de la naturaleza como lentejas, polenta, porotos, arroz.