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Lunes, 3 de agosto de 2015

Interes Educativo

Al jugar con las plastilinas los chicos imaginan, moldean, dan textura y materializan sus pensamientos. Es una actividad que los inicia en el mundo del arte y donde se convierten en pequeños escultores de grandes creaciones. ¿Por qué se usan en el jardín? ¿Qué hay que tener en cuenta al usarlas? 

 

 

Las plastilinas en el nivel inicial. Pequeños escultores de grandes creaciones.

 

Al jugar con las plastilinas los chicos imaginan, moldean, dan textura y materializan sus pensamientos. Es una actividad que los inicia en el mundo del arte y donde se convierten en pequeños escultores de grandes creaciones. ¿Por qué se usan en el jardín? ¿Qué hay que tener en cuenta al usarlas?


Había una vez unos bloques de plastilina y un niño…

Este cuento empieza así pero son infinitas las maneras de continuarlo porque cada chico es capaz de hacer con este material millones de historia nuevas. La plastilina es el elemento y las manos son las herramientas que le permiten a éste ser protagonista de una gran creación.

Podría decirse que es uno de los materiales iniciales para un pequeño escultor. Su textura es agradable y estimula el tacto, su maleabilidad permite hacer, equivocarse, deshacer y rehacer, crear formas, objetos, seres imaginarios y materializar los pensamientos.

A veces los chicos las usan para moldear objetos reales y otras veces se animan a inventar muñecos, monstruitos, comidas o planetas. También las utilizan para darle relieve a sus dibujos y crear textura o efectos 3D.

A partir del moldeado, superposición del material en formas y combinación de colores ellos dan vida a sus ideas.

 

¿Por qué se usan en el jardín?

Como es un material que no se rompe ni tampoco es peligroso admite la prueba y error, es decir, hacer, deshacer y rehacer. Este ejercicio ayuda a los chicos a trabajar a idea de “proceso” y “mejora”, a no rendirse ante la insatisfacción de un primer resultado disminuyendo la frustración y fortaleciendo la capacidad de resolución de conflictos.

Al estirar la plastilina moviendo la mano en distintas direcciones, realizar movimientos circulares con la palma o abrir y cerrar los dedos como pinzas los chicos ejercitan la motricidad fina y al mismo tiempo la coordinación viso-motora.

También, abrir y cerrar la mano, aplastar el material con los dedos o presionar distintos puntos los ayuda a liberar tensión.

El contacto con una textura suave y moldeable estimula el sentido del tacto.

Por último, como es una actividad que combina movimientos pero la tranquilidad de una mesa de trabajo, los chicos disfrutan de la calma en grupo, los invita a jugar con la imaginación y a concentrarse en un objetivo específico.

¿Qué hay que tener en cuenta al usarlas?

 

Que las plastilinas sean atóxicas ya que muchos niños suelen llevarse el material a la boca.

Que este material sea apto para celíacos, a diferencia de las masas realizadas a base de  harina que solemos hacer o improvisar en casa.

Que una plastilina de calidad no se endurece rápidamente ni se quiebra, su textura es más blanda y asegura que una vez terminado el trabajo, el producto final quedará tal cual se realizó.

Que hoy en día podemos encontrar una amplia gama de colores, desde los estándares hasta colores brillantes, llamativos e intensos que estimulan al niño y realzan el resultado. 

Que moldear con plastilinas es un proceso de creación. Si bien al comienzo suele utilizarse más exploratoriamente para hacer formas básicas y trabajar la motricidad, a medida que los chicos crecen se transforma en una actividad más planificada en donde éstos deciden previamente lo que quieren hacer y pueden verbalizar lo que han realizado.

Siendo este último un proceso creativo tan íntimo del niño es muy importante cuidar el clima de trabajo porque a veces los resultados que se obtienen son muy abstractos para la mirada del otro y altamente significativos para ellos.

Aceptar la obra realizada sin pedir demasiadas explicaciones, escuchar lo que representa para el chico sin reírse o burlarse, saber guiarlo sin privarlo de su libertad creativa son claves a la hora de acompañarlos como maestros, no sea cosa que como el aviador del Principito el niño termine sintiendo que no logra ser comprendido y que su trabajo no vale la pena.

Así como es importante que el maestro cuide su intervención es también fundamental que supervise  los comentarios que se realizan entre los pequeños para que ninguno se sienta inhibido, agredido o despreciado. Trabajar con los chicos la aceptación del otro y de las diferencias es una estrategia más para prevenir futuras situaciones de bullying.

 

 

“El escultor persigue las figuras tridimensionales, no sólo la altura y el ancho, sino la profundidad. El pintor dibuja para ocupar el espacio, y el escultor para desplazarlo. El pintor dibujaba la vida dentro de un marco, mientras el escultor la dibujaba para sorprender el movimiento, para descubrir las tensiones y torsiones latentes dentro de la figura humana.”

 “La agonía y el éxtasis. Vida de Miguel Ángel”, de Irving Stone