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Viernes, 3 de julio de 2015

Interes Educativo

 

La educación emocional y las actividades en el jardín.

¿Cómo enseñar a los chicos a reconocer sus sentimientos y poder expresarlos adecuadamente?

La educación emocional es un término que cobra cada vez más importancia y que se empieza a trabajar desde la primera infancia. Enseñar a los chicos a diferenciar las emociones, poder expresar sus sentimientos y reconocerlos en el otro les permite tomar mejores decisiones, aprender a vivir con los demás y aprender a ser de un modo integral. ¿Qué actividades se pueden planificar para el desarrollo de las habilidades y aptitudes de este tipo?

Educar emocionalmente a los chicos en su primera infancia permite prevenir conflictos o malestares en el grupo y dar solución a esas situaciones cotidianas que se desencadenan diariamente en el jardín: una mordida como expresión de enojo, rivalidades entre líderes, llantos desmesurados, falta de expresión verbal, incontinencias por miedos, excitaciones desbordadas, entre otras tantas.

Pero más allá de eso, educar la inteligencia emocional es construir paulatinamente en los niños una mayor autoconfianza, autonomía, autoestima y dominio de sí mismos.

La inteligencia emocional, definida por uno de sus grandes difusores, Daniel Goleman, consiste en la capacidad del individuo para identificar su propio estado emocional y gestionarlo de forma adecuada

El desarrollo de dicha capacidad y gestión comienza a través de los primeros vínculos. Tanto los padres como los maestros son los encargados de modelar, interpretar y guiar a al niño para que pueda identificar, diferenciar y expresar sus sentimientos, comprender los de los otros, dominar sus emociones y tomar así buenas decisiones.

A diferencia de los padres, los maestros tienen la posibilidad de planificar intencionadamente actividades o secuencias que permitan educar emocionalmente al niño en un contexto con pares, en donde cada uno presenta características individuales que configuran una dinámica grupal en la sala.

 

¿Qué actividades se pueden planificar con los chicos en el jardín?

  • Para descubrir, reconocer y clasificar las principales emociones (ira, tristeza, temor, placer amor, sorpresa disgusto y vergüenza). Se pueden utilizar imágenes de revistas con personas para identificar su estado de ánimo o tarjetas con expresiones faciales donde los niños imiten los cambios que se producen en los músculos faciales para expresar una emoción (Asustado: boca retraída, ojos abiertos, cejas alzadas y juntas y arrugas en la frente).

  • Para expresar verbalmente sus sentimientos. Con caretas y títeres improvisar diálogos donde los chicos expresen sus miedos, deseos, gustos y preferencias.

  • Para trabajar el conocimiento de uno mismo. A partir de autorretratos o dibujos de la familia los chicos pueden descubrir rasgos personales (color de pelo, de ojos, gustos y preferencias) y analizar sus relaciones con los demás (que nos gusta hacer juntos, con quién me llevo mejor, que lugar ocupo en mi familia).

  • Para ejercitar la empatía. La presentación oral de cada uno en ronda permite descubrir al otro a través de la escucha atenta y el respeto. Cada uno debe aguardar su turno para hablar y luego poder recordar lo que dijo el otro.

  • Para aprender a manejar el estrés. Se puede ir trabajando a través de actividades de relajación y la escucha de sonidos del cuerpo (cómo late el corazón, ejercicios de respiración y estiramientos). De este modo los niños van reconociendo signos de agitación, excitación y calma.

  • Para mejorar la comunicación verbal. El reconocimiento y la ejercitación de de formas de cortesía como “buenos días”, “gracias”, “por favor” favorecen una mejor recepción del mensaje.

  • Para la resolución de conflictos. La observación de videos o la lectura de cuentos y fábulas sencillas donde los chicos puedan caracterizar a los personajes según el modo de ser, pensar y actuar desarrolla la reflexión para la toma de decisiones.

  • Para desarrollar la responsabilidad personal. Se puede proponer juegos con disfraces de personajes populares para ejercitar modos de actuación oportunos, la consecuencia del actuar.


Por último es muy importante tener en cuenta que, para favorecer un mejor desarrollo de estas actividades, los maestros tiene que crear un clima amable y reflexivo de trabajo y juego donde los chicos se sientan cómodos, tranquilos y relajados como para poder descubrirse y conversar sobre sí mimos.